Los vigilantes de seguridad, esos profesionales que hacen su trabajo muchas veces de forma callada, siempre pendientes de protegernos, ¿a qué riesgos están expuestos?, ¿los podemos proteger?

Se deben garantizar unas buenas condiciones ergonómicas del puesto que ocupará el vigilante de Seguridad. Es bastante habitual ver puestos de vigilantes muy mal acondicionados, que no cumplen con los requisitos legales mínimos.

Si el servicio implica trabajo a turnos debe considerarse los efectos negativos sobre la salud de las personas que provocan, fundamentalmente el turno de noche. Por una parte se ve alterado el equilibrio biológico, debido al desfase de los ritmos corporales y los cambios en los hábitos alimentarios, y por otro lado se pueden producir alteraciones en la vida familiar y social. Aunque no existe el diseño de una organización de turnos óptima, pueden establecerse unos criterios para conseguir unas condiciones más favorables. La actuación debe basarse, principalmente en intentar respetar al máximo los ritmos biológicos de vigilia-sueño y alimentación, así como las relaciones familiares y sociales. Siempre favorece a todo ello, el contar con la participación de los trabajadores en el diseño de los turnos.

Dar a conocer las ayudas de la organización y de consulta para cada demanda o situación especial que se salga de su ámbito de decisión.

SIEMPRE CON RESPONSABILIDAD SOCIAL

  • También debemos considerar que el hecho de trabajar en un entorno laboral ajeno a su empresa supone en muchos casos una desagradable sensación de desarraigo; el vigilante percibe diferentes condiciones laborales, diferente trato, mayor inestabilidad en su ocupación, ausencia de posibilidades de promoción; en definitiva menor valoración de su trabajo, lo que puede generarle una enorme desmotivación en el desempeño de sus funciones. Para evitar esta percepción es necesario que la empresa cliente integre al personal de seguridad en su día a día, haciéndoles sentirse uno más del grupo, dando el peso que merece la aportación de su trabajo a la empresa.
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Si se tiene en cuenta todos estos factores, la frase con la que muchos vigilantes se despiden de su compañero/a tras el relevo de turno; «buen servicio», pasará de ser un formalismo a ser una realidad, en definitiva estaremos protegiendo a los que nos protegen.